Pampuro cruza a los Kirchner: "no veo golpismo ni conspiración"
| 14.03.2010
El presidente provisional del Senado le bajó el tono a las denuncias del kirchnerismo sobre un plan destituyente de la oposición. Además dijo que "sería bueno" discutir la reforma del Indec y que no se puede gobernar sólo con vetos.
El presidente provisional del Senado, José Pampuro, le bajó el tono a las acusaciones del matrimonio Kirchner respecto de un plan destituyente de la oposición, y señaló que no ve "golpismo ni conspiración".
En una entrevista con La Nación, "Pepe" Pampuro dijo que "acá no hay conspiradores ni nada que se le parezca", aunque aclaró que todo lo que dice lo plantea "desde adentro", como "cofundador y socio del kirchnerismo".
Pampuro está convencido de que los tiempos que se vienen requerirán "un diálogo fluido con toda la oposición". Hace una fuerte defensa del Gobierno, pero a lo largo de su discurso también revelará un tono crítico. Llegará a pedir a la presidenta Cristina Kirchner y a toda la dirigencia que tengan "una cuota mayor de tolerancia".
El presidente provisional del Senado considera que "no sería bueno que se gobierne con vetos a las leyes" y que el oficialismo debe revisar los errores cometidos que lo llevaron a perder las mayorías parlamentarias. En sus críticas, Pampuro incluye la idea de modificar el Indec.
Todo lo dice con una aclaración insistente: "Este es mi estilo. Mis broncas y mis ideas están puestas en el proceso de transformación que comenzó Néstor Kirchner en 2003. No se las voy a regalar a nadie".
Pocas horas después de que la oposición fracasara en su intento por rechazar el pliego de la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, Pampuro habló ante La Nación en su despacho. Usa un tono pausado y mide cada una de sus palabras.
-¿Qué sintió cuando el Gobierno lo desautorizó para negociar con Julio Cobos y el resto de la oposición el uso de reservas?
-Sólo puedo decir cómo fueron los acontecimientos. A mí me llamaron Gerardo Morales y Cobos para establecer un diálogo. Coincidimos en que éste va a ser un año complicado y en el que iba a ser necesario profundizar el diálogo. Me pareció que era una primera forma de abrir una puerta para que pudieran sentarse a dialogar Morales, Pichetto [Miguel] y Adolfo Rodríguez Saá. Luego hice las consultas al ministro Randazzo [Florencio], que se comunicó con la Presidenta y me dijo que lo veía bien. Luego aclaré que Cobos y yo sólo éramos herramientas de acercamiento.
-¿Sigue pensando que falta más diálogo desde el oficialismo?
-En el ámbito parlamentario, sin duda. No fijo la estrategia del Gobierno. Pero dadas las características de este año y el número de legisladores que tenemos nos vendría bien tener un diálogo fluido con toda la oposición.
-¿No cree que esa iniciativa de diálogo se frena con el discurso confrontativo del Gobierno?
-No, porque me parece que el Poder Ejecutivo tiene su estrategia. En el caso del uso de reservas, la Presidenta accedió a discutir el proyecto de ley del senador Carlos Verna.
-Pero ese proyecto es una copia del DNU...
-Bueno, pero es un signo el hecho de llevar una ley. Luego se podrá corregir con una asignación especifica de los pagos de la deuda y una comisión de seguimiento. En la oposición han transmitido su malestar y lo entiendo. Pero tampoco el método que usaron en el tratamiento de Marcó del Pont es el correspondiente. El diente por diente, ojo por ojo no lleva a nada. Tanto el Ejecutivo como la oposición, por más que no les guste, deben charlar y llegar a acuerdos. La sociedad espera de sus referentes políticos una cuota mayor de tolerancia, diálogo, y ése es un tema que los políticos tenemos que corregir. La política no está cumpliendo las expectativas de la gente. Se necesita más tolerancia.
-¿Se refiere al Gobierno?
-Así como en los primeros cuatro años de Kirchner se necesitó un accionar firme y duro, porque agarramos un gobierno que no tenía consolidado el poder político, la segunda etapa, la de Cristina, es más abierta y hay que ir atemperando el clima. Esa estrategia de la primera etapa se superó. Ahora hay que ir por una etapa más dialoguista.
-¿Pensó en irse del kirchnerismo?
-Me siento cofundador y responsable directo del Gobierno porque cuando empezamos en 2002 eran muy pocos los que estábamos con Kirchner. Muchos que hoy aparecen como superkirchneristas en su momento los escuchaba con otro tono. Voy a seguir en el escenario hasta que caiga el telón. Creo en el proyecto de Kirchner. Mis broncas y mis ideas están puestas en este proceso y no se las voy a regalar a nadie. Voy a trabajar desde adentro, aunque sea en disidencia.
-¿Cree que el Gobierno necesita funcionarios con autocrítica?
-No sé, éste es mi estilo. Quiero estar adentro para criticar y para alabar. Y si no se entiende, bueno...
-¿Habrá Kirchner hasta 2020?
-No me gusta hablar tan para adelante ni hablar de las personas. Ojalá haya un proyecto a 20 años que ayude a consolidar la Nación.
-¿Se puede pensar en un proyecto kirchnerista sin Kirchner?
-No, me parece que marcó una impronta muy fuerte en el peronismo. Habrá que ver las alternativas.
-¿Y ve alternativas?
-Hay gente...
-¿Quiénes?
-No, sería arriesgado dar nombres. Lo importante es consolidar este proceso y para eso hay que adaptarse a los cambios que la gente necesita.
-¿Qué cambios ve urgente en la política kirchnerista?
-La primera etapa fue la consolidación del sistema democrático, de la política y la economía. Ahora Cristina desarrolla un proceso de insertar en este esquema lo social, la ciencia y tecnología y la infraestructura.
-Hay planteos de reforma al Indec o al Consejo de la Magistratura...
-Creo que en las grandes líneas la etapa de Cristina es incorporar todo lo que hizo Kirchner en lo social, lo educativo, la ciencia, las obras. Se está haciendo todo esto. Ocurre que la política es una escalera donde uno sube 10 escalones y baja dos.
-Le repito: ¿cree que hace falta modificar el Indec?
-Sería bueno discutirlo. Es un tema que se puede rever. Es un tema solucionable.
-¿Se imagina un Congreso opositor sacando leyes y una Presidenta vetándolas?
-No sería bueno que se gobierne con vetos. Por eso vamos a trabajar para que salgan leyes consensuadas con la oposición. Para eso hay que pensar por qué tuvimos unas elecciones en las que no nos fue bien. Seguramente tuvimos alguna línea que nos equivocamos. Entonces hay que pensar en ver qué hicimos mal para revisar cómo seguimos. Eso debe revisar un presidente. No el hecho de tener un senador más o un senador menos. Hay que corregir lo que nos llevó a perder las mayorías.
-El discurso de Kirchner no parece ir en ese sentido...
-A los discursos no les doy mucha trascendencia. Se están remendando muchos errores. La asignación universal por hijo, por ejemplo, es un reconocimiento de que algo fallaba.
-¿Ve teorías conspirativas o golpistas desde la oposición?
-No veo golpismo ni conspiración. Lo que sí hay son situaciones de esmerilamiento al Gobierno de parte de algunos sectores. Pero no puedo decir que en la oposición no haya racionalidad.
En una entrevista con La Nación, "Pepe" Pampuro dijo que "acá no hay conspiradores ni nada que se le parezca", aunque aclaró que todo lo que dice lo plantea "desde adentro", como "cofundador y socio del kirchnerismo".
Pampuro está convencido de que los tiempos que se vienen requerirán "un diálogo fluido con toda la oposición". Hace una fuerte defensa del Gobierno, pero a lo largo de su discurso también revelará un tono crítico. Llegará a pedir a la presidenta Cristina Kirchner y a toda la dirigencia que tengan "una cuota mayor de tolerancia".
El presidente provisional del Senado considera que "no sería bueno que se gobierne con vetos a las leyes" y que el oficialismo debe revisar los errores cometidos que lo llevaron a perder las mayorías parlamentarias. En sus críticas, Pampuro incluye la idea de modificar el Indec.
Todo lo dice con una aclaración insistente: "Este es mi estilo. Mis broncas y mis ideas están puestas en el proceso de transformación que comenzó Néstor Kirchner en 2003. No se las voy a regalar a nadie".
Pocas horas después de que la oposición fracasara en su intento por rechazar el pliego de la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, Pampuro habló ante La Nación en su despacho. Usa un tono pausado y mide cada una de sus palabras.
-¿Qué sintió cuando el Gobierno lo desautorizó para negociar con Julio Cobos y el resto de la oposición el uso de reservas?
-Sólo puedo decir cómo fueron los acontecimientos. A mí me llamaron Gerardo Morales y Cobos para establecer un diálogo. Coincidimos en que éste va a ser un año complicado y en el que iba a ser necesario profundizar el diálogo. Me pareció que era una primera forma de abrir una puerta para que pudieran sentarse a dialogar Morales, Pichetto [Miguel] y Adolfo Rodríguez Saá. Luego hice las consultas al ministro Randazzo [Florencio], que se comunicó con la Presidenta y me dijo que lo veía bien. Luego aclaré que Cobos y yo sólo éramos herramientas de acercamiento.
-¿Sigue pensando que falta más diálogo desde el oficialismo?
-En el ámbito parlamentario, sin duda. No fijo la estrategia del Gobierno. Pero dadas las características de este año y el número de legisladores que tenemos nos vendría bien tener un diálogo fluido con toda la oposición.
-¿No cree que esa iniciativa de diálogo se frena con el discurso confrontativo del Gobierno?
-No, porque me parece que el Poder Ejecutivo tiene su estrategia. En el caso del uso de reservas, la Presidenta accedió a discutir el proyecto de ley del senador Carlos Verna.
-Pero ese proyecto es una copia del DNU...
-Bueno, pero es un signo el hecho de llevar una ley. Luego se podrá corregir con una asignación especifica de los pagos de la deuda y una comisión de seguimiento. En la oposición han transmitido su malestar y lo entiendo. Pero tampoco el método que usaron en el tratamiento de Marcó del Pont es el correspondiente. El diente por diente, ojo por ojo no lleva a nada. Tanto el Ejecutivo como la oposición, por más que no les guste, deben charlar y llegar a acuerdos. La sociedad espera de sus referentes políticos una cuota mayor de tolerancia, diálogo, y ése es un tema que los políticos tenemos que corregir. La política no está cumpliendo las expectativas de la gente. Se necesita más tolerancia.
-¿Se refiere al Gobierno?
-Así como en los primeros cuatro años de Kirchner se necesitó un accionar firme y duro, porque agarramos un gobierno que no tenía consolidado el poder político, la segunda etapa, la de Cristina, es más abierta y hay que ir atemperando el clima. Esa estrategia de la primera etapa se superó. Ahora hay que ir por una etapa más dialoguista.
-¿Pensó en irse del kirchnerismo?
-Me siento cofundador y responsable directo del Gobierno porque cuando empezamos en 2002 eran muy pocos los que estábamos con Kirchner. Muchos que hoy aparecen como superkirchneristas en su momento los escuchaba con otro tono. Voy a seguir en el escenario hasta que caiga el telón. Creo en el proyecto de Kirchner. Mis broncas y mis ideas están puestas en este proceso y no se las voy a regalar a nadie. Voy a trabajar desde adentro, aunque sea en disidencia.
-¿Cree que el Gobierno necesita funcionarios con autocrítica?
-No sé, éste es mi estilo. Quiero estar adentro para criticar y para alabar. Y si no se entiende, bueno...
-¿Habrá Kirchner hasta 2020?
-No me gusta hablar tan para adelante ni hablar de las personas. Ojalá haya un proyecto a 20 años que ayude a consolidar la Nación.
-¿Se puede pensar en un proyecto kirchnerista sin Kirchner?
-No, me parece que marcó una impronta muy fuerte en el peronismo. Habrá que ver las alternativas.
-¿Y ve alternativas?
-Hay gente...
-¿Quiénes?
-No, sería arriesgado dar nombres. Lo importante es consolidar este proceso y para eso hay que adaptarse a los cambios que la gente necesita.
-¿Qué cambios ve urgente en la política kirchnerista?
-La primera etapa fue la consolidación del sistema democrático, de la política y la economía. Ahora Cristina desarrolla un proceso de insertar en este esquema lo social, la ciencia y tecnología y la infraestructura.
-Hay planteos de reforma al Indec o al Consejo de la Magistratura...
-Creo que en las grandes líneas la etapa de Cristina es incorporar todo lo que hizo Kirchner en lo social, lo educativo, la ciencia, las obras. Se está haciendo todo esto. Ocurre que la política es una escalera donde uno sube 10 escalones y baja dos.
-Le repito: ¿cree que hace falta modificar el Indec?
-Sería bueno discutirlo. Es un tema que se puede rever. Es un tema solucionable.
-¿Se imagina un Congreso opositor sacando leyes y una Presidenta vetándolas?
-No sería bueno que se gobierne con vetos. Por eso vamos a trabajar para que salgan leyes consensuadas con la oposición. Para eso hay que pensar por qué tuvimos unas elecciones en las que no nos fue bien. Seguramente tuvimos alguna línea que nos equivocamos. Entonces hay que pensar en ver qué hicimos mal para revisar cómo seguimos. Eso debe revisar un presidente. No el hecho de tener un senador más o un senador menos. Hay que corregir lo que nos llevó a perder las mayorías.
-El discurso de Kirchner no parece ir en ese sentido...
-A los discursos no les doy mucha trascendencia. Se están remendando muchos errores. La asignación universal por hijo, por ejemplo, es un reconocimiento de que algo fallaba.
-¿Ve teorías conspirativas o golpistas desde la oposición?
-No veo golpismo ni conspiración. Lo que sí hay son situaciones de esmerilamiento al Gobierno de parte de algunos sectores. Pero no puedo decir que en la oposición no haya racionalidad.