El dueño de Aluar advierte: “está desapareciendo la burguesía nacional”
| 14.03.2010
Javier Madanes Quintanilla que acaba de asociar capitales brasileños a su empresa de neumáticos Fate, denuncia que a contramano del discurso oficial, la Argentina vive una “desaparición progresiva” del empresariado nacional. Crítico de la gestión de Débora Giorgi señala que “Brasil tiene política, acertada o no, pero tienen lineamientos industriales” mientras que en la Argentina “sólo hay medidas de cortísimo plazo”.
Se trata de uno de los empresarios más respetados de la Argentina, con inversiones de miles de millones de dólares enterradas en el país, sobre todo en Puerto Madryn donde se erigen las plantas productoras de aluminio de Aluar. Dueño de la firma de neumáticos Fate, acaba de sacudir al mercado anunciando la creación de la primer firma “binacional”, al vender a la familia brasileña Palugo el 15 % de su empresa.
En una entrevista con La Nación, Madanes Quintanilla desgrana una crítica durísima a la supuesta política industrialista de los Kirchner, aunque con el tono medido típico de los grandes empresarios. Los principales tramos del reportaje.
-¿Cómo encaran los problemas de la importación de productos asiáticos?
-Brasil los encara con un orden y un programa de largo plazo. Y la Argentina lo encara con medidas de corto plazo. Este es un problema en si mismo que va a requerir un análisis mucho más profundo que el que se hizo en el último año.
-¿Qué se hizo?
-Se tomaron decisiones basados en la crisis.
-¿A cuáles se refiere?
-A las licencias no automáticas, por ejemplo, que son medidas que se pueden tomar pero que sólo sirven en el cortísimo plazo. En Brasil la cosa está clara.
-¿Hay tanta diferencia?
-Brasil tiene política, acertada o no, pero tienen lineamientos industriales. Y esa es una diferencia entre ambos países muy importante.
-¿Lo dice por la política en general o por el financiamiento que sí existe en Brasil?
-La protesta industrial que más preocupa es el financiamiento pero no le tengo miedo al eso.
Pero Usted, con Aluar, está en un mercado de las commodities donde en más fácil fondearse.
-No se equivoque. En el mercado de neumáticos no es nada fácil conseguir financiamiento como podría ser en Aluar. Hay una diferencia tremenda.
-En favor de Brasil...
-Si, en favor de Brasil.
-¿Y cómo se puede reducir?
-No lo se. Lo que le digo es que en los últimos 10 años hubo una fuerte extranjerización de las empresas argentinas. En los últimos años, esto se dio con empresas brasileñas, yo no veo un crecimiento de la burguesía nacional, al contrario, veo una desaparición progresiva.
-¿Cómo se sale?
-Es una cadena, donde todos los eslabones tienen que funcionar. Se deben compatibilizar las políticas y eso no sucede actualmente. Es como el ama de casa en la frontera, que se mueve según más le convenga.
-¿Para dónde van las amas de casa?
-¿Ahora?, van a Brasil. Esto a futuro habrá que frenarlo, y si no lo frenamos, tendremos un país en el que nos dedicaremos a pocas cosas. O hay inversión o hay pobreza.
-¿Cree que el empresario argentino invierte poco.
-¡Poquísimo!
-¿Por qué?
-Creo que es un tema para sociólogos. Quizá, los empresarios no sabemos abstraernos de la parte política; por ahí la codicia nos lleva a agarrar el dinero cuando es mucho.
-¿Hay un repliegue de los grandes grupos?
-Si uno lo mira en los últimos 20 años, si, hay un gran repliegue.
-¿El financiamiento es un problema para los industriales?
-Hoy las empresas brasileñas pueden pedir líneas de crédito a tasas diferenciales para manejar el 51% de una firma argentina. Si se dan estos supuestos, puede tener una línea de crédito en reales, sin riesgo cambiario, a largo plazo y a una tasa muy conveniente. Y eso es un problema.
-¿Se puede hacer algo?
-No en estos tiempos. La Argentina no acumuló estos recursos. Es una dura realidad.
-¿Cómo se lleva con la Anses desde que es socio de Aluar?
-El Gobierno pidió tener una presencia en los directorios donde la Anses tenía acciones. Nosotros le explicamos a la Anses que estatutariamente no correspondía tener la participación. Pero desde el punto de vista de generar un intercambio más fluido para analizar los problemas del sector, no teníamos ningún problema. Si esto le sirvió al Estado para conocer los problemas del sector, bienvenido sea.
-¿Está de acuerdo con que el Gobierno tenga acciones de varias empresas?
-No estoy seguro si los recursos de capital que el Estado tiene en este tipo de sociedades se mantengan. No se si no sería conveniente buscar quiénes compren esos activos y esos fondos canalizarlos a proyectos más dinamizadores de la economía.
-¿Usted dice crear una suerte de Banade?
-El Banade fue una terrible experiencia. Pero no hay que pensar que todo lo que se hace lleva a siempre a la corrupción. No se puede pensar que porque el Banade fue una tremenda experiencia cualquier proyecto productivo argentino es lo mismo que exportar galpones a Tierra del Fuego.
-¿Le preocupan los ruidos políticos?
-Me preocupa esto de que se malgasten las energías como las venimos malgastando. Es una forma muy poco inteligente de trabajar.
-¿Es difícil ser empresario en la Argentina?
-Mucho. Actualmente operan con más comodidad las empresas extranjeras que las nacionales. Es preferible ser extranjero no empresario local. Y eso está mal.
En una entrevista con La Nación, Madanes Quintanilla desgrana una crítica durísima a la supuesta política industrialista de los Kirchner, aunque con el tono medido típico de los grandes empresarios. Los principales tramos del reportaje.
-¿Cómo encaran los problemas de la importación de productos asiáticos?
-Brasil los encara con un orden y un programa de largo plazo. Y la Argentina lo encara con medidas de corto plazo. Este es un problema en si mismo que va a requerir un análisis mucho más profundo que el que se hizo en el último año.
-¿Qué se hizo?
-Se tomaron decisiones basados en la crisis.
-¿A cuáles se refiere?
-A las licencias no automáticas, por ejemplo, que son medidas que se pueden tomar pero que sólo sirven en el cortísimo plazo. En Brasil la cosa está clara.
-¿Hay tanta diferencia?
-Brasil tiene política, acertada o no, pero tienen lineamientos industriales. Y esa es una diferencia entre ambos países muy importante.
-¿Lo dice por la política en general o por el financiamiento que sí existe en Brasil?
-La protesta industrial que más preocupa es el financiamiento pero no le tengo miedo al eso.
Pero Usted, con Aluar, está en un mercado de las commodities donde en más fácil fondearse.
-No se equivoque. En el mercado de neumáticos no es nada fácil conseguir financiamiento como podría ser en Aluar. Hay una diferencia tremenda.
-En favor de Brasil...
-Si, en favor de Brasil.
-¿Y cómo se puede reducir?
-No lo se. Lo que le digo es que en los últimos 10 años hubo una fuerte extranjerización de las empresas argentinas. En los últimos años, esto se dio con empresas brasileñas, yo no veo un crecimiento de la burguesía nacional, al contrario, veo una desaparición progresiva.
-¿Cómo se sale?
-Es una cadena, donde todos los eslabones tienen que funcionar. Se deben compatibilizar las políticas y eso no sucede actualmente. Es como el ama de casa en la frontera, que se mueve según más le convenga.
-¿Para dónde van las amas de casa?
-¿Ahora?, van a Brasil. Esto a futuro habrá que frenarlo, y si no lo frenamos, tendremos un país en el que nos dedicaremos a pocas cosas. O hay inversión o hay pobreza.
-¿Cree que el empresario argentino invierte poco.
-¡Poquísimo!
-¿Por qué?
-Creo que es un tema para sociólogos. Quizá, los empresarios no sabemos abstraernos de la parte política; por ahí la codicia nos lleva a agarrar el dinero cuando es mucho.
-¿Hay un repliegue de los grandes grupos?
-Si uno lo mira en los últimos 20 años, si, hay un gran repliegue.
-¿El financiamiento es un problema para los industriales?
-Hoy las empresas brasileñas pueden pedir líneas de crédito a tasas diferenciales para manejar el 51% de una firma argentina. Si se dan estos supuestos, puede tener una línea de crédito en reales, sin riesgo cambiario, a largo plazo y a una tasa muy conveniente. Y eso es un problema.
-¿Se puede hacer algo?
-No en estos tiempos. La Argentina no acumuló estos recursos. Es una dura realidad.
-¿Cómo se lleva con la Anses desde que es socio de Aluar?
-El Gobierno pidió tener una presencia en los directorios donde la Anses tenía acciones. Nosotros le explicamos a la Anses que estatutariamente no correspondía tener la participación. Pero desde el punto de vista de generar un intercambio más fluido para analizar los problemas del sector, no teníamos ningún problema. Si esto le sirvió al Estado para conocer los problemas del sector, bienvenido sea.
-¿Está de acuerdo con que el Gobierno tenga acciones de varias empresas?
-No estoy seguro si los recursos de capital que el Estado tiene en este tipo de sociedades se mantengan. No se si no sería conveniente buscar quiénes compren esos activos y esos fondos canalizarlos a proyectos más dinamizadores de la economía.
-¿Usted dice crear una suerte de Banade?
-El Banade fue una terrible experiencia. Pero no hay que pensar que todo lo que se hace lleva a siempre a la corrupción. No se puede pensar que porque el Banade fue una tremenda experiencia cualquier proyecto productivo argentino es lo mismo que exportar galpones a Tierra del Fuego.
-¿Le preocupan los ruidos políticos?
-Me preocupa esto de que se malgasten las energías como las venimos malgastando. Es una forma muy poco inteligente de trabajar.
-¿Es difícil ser empresario en la Argentina?
-Mucho. Actualmente operan con más comodidad las empresas extranjeras que las nacionales. Es preferible ser extranjero no empresario local. Y eso está mal.