lapoliticaonline.com
lapoliticaonline.com

Legislatura bonaerense: nueva embestida de Pérsico y Navarro para desplazar a Raúl Pérez


| 12.03.2010

El líder del Movimiento Evita busca que su aliado de fierro en la Cámara de Diputados de la provincia vuelva a presidir el bloque oficialista. Hoy lo comanda Raúl Pérez, resistido en el kirchnerismo por su cercanía con uno de los máximos enemigos de la Casa Rosada: el intendente de La Plata, Pablo Bruera. Pero hasta ahora Navarro no logró reunir muchas adhesiones entre sus pares. Y algunos peronistas que no quieren tenerlo de jefe amenazan con entregarle el control de la Cámara a De Narváez si su embestida se profundiza.

A casi dos meses de que se conocieran detalles de una reunión entre diputados bonaerenses oficialistas en Pinamar, en la que las críticas a los Kirchner habrían sido un denominador común, nada cambió en el reparto de poder de esa Cámara, que sigue presidida por Horacio González y tiene a Raúl Pérez como jefe de la bancada del Frente para la Victoria-PJ.

Este bloque constituye desde diciembre la primera minoría con 37 bancas sobre un total de 92, proporción que lo obliga a negociar con cualquier sector para conseguir una ley; pero, a diferencia de sus pares de la Nación, no le impidió conservar el binomio de conducción de la Cámara.

El hastío con el kirchnerismo expresado en los cócteles de Pinamar trajo otra vez a escena al diputado lomense Fernando “Chino” Navarro, jefe del bloque FpV entre 2005 y 2007, cuando no logró adeptos para continuar y se conformó con seguir siendo uno más, aunque, cuentan en La Plata, con algunos beneficios extras que se le dieron para que se alinee a la tropa.

En la Casa Rosada no cayeron bien las repercusiones de los almuerzos veraniegos y volvieron las voces que reclamaban el retorno de Navarro a la presidencia del bloque FpV-PJ: Emilio Pérsico, líder del Movimiento Evita y mayor beneficiario del reparto de planes sociales nacionales que le siguió a las elecciones del año pasado, se sumó de inmediato lobby de su subalterno.

Navarro intentó reunir adeptos antes del inicio de sesiones ordinarias pero hizo poco ruido en el seno del bloque, donde conviven sindicalistas cercanos a Hugo Moyano, leales al ministro del Interior Florencio Randazzo, un cuarteto de piqueteros (con Navarro y la esposa de Luis D’Elía como figuras), laderos de los intendentes del conurbano y resabios del viejo peronismo bonaerense,

Estos últimos suelen ser poco propensos a aceptar presiones externas, una actitud que contagia al resto, sobre todo después de las últimas elecciones, que dejaron la sensación de que la debacle del kirchnerismo podía llevarse puesto al peronismo entero.

Fuentes del bloque aseguran que en la última visita de Kirchner a La Plata, cuando retornó al escenario después de su operación de carótida con un acto en el club Atenas de esa ciudad, le habría confiado a funcionarios provinciales que soportaría la continuidad de Pérez como jefe del bloque.

Al margen de las presuntas disconformidades con el Gobierno que habría en su bancada, el kirchnerismo le endilga a Pérez su vínculo con el intendente de La Plata Pablo Bruera, quien le garantizó su reelección como diputado el año pasado.

Contraataque

Acorralado, Pérez lanzó varias acciones de defensa en el último mes: fogoneó una solicitada en apoyo a Kirchner, Cristiana y Scioli que firmaron los 37 integrantes de su bloque (algunos sin enterarse), fue al acto de Kirchner en La Plata y no estuvo en el que dos días después Bruera hizo en Ferro.

Aun así, fuentes del peronismo insisten en que su lugar sigue en discusión, aunque, reconocen, encuentran una dificultad: “El tema es que se lleva cuatro o cinco y eso complica todo”, admiten. 

Es que además de esa fuga que los kirchneristas duros dan por segura, éstos también saben que si el oficialismo se parte el resto de la oposición pedirá rediscutir las autoridades de la Cámara. La buena relación que Pérez mantiene con el resto de los jefes de bancada aceleraría la embestida.

La segunda minoría la compone Unión Pro, que aglomera a macristas, duhaldistas y figuras diversas arribadas de la mano de Francisco De Narváez, como los ruralistas Jorge Srodek y Jorge Solmi.

Un cambio de mando en la bancada oficialista podría allanarle el camino a este grupo para que desplace a Horacio González de la presidencia de la Cámara. “Si se meten en el bloque, entregamos todo”, repiten los diputados que resisten con Pérez.

Y hasta se animan a proponer como hipotético presidente del cuerpo a Ramiro Gutiérrez, actual jefe del bloque Unión Pro y formado a la sombras del ahora senador provincial de ese espacio, Alfredo Meckievi, viejo ladero de Duhalde.

El kirchnerimo sólo podría defenderse de un ataque así con la ayuda del resto de la Cámara, que se completa con radicales, cobitas, felipistas y soldados del Gen de Margarita Stolbizer y del Ari de Elisa Carrió. Serían negociaciones más que dificultosas para Navarro y compañía. El gobernador Daniel Scioli, en este escenario, resultaría el mayor perjudicado ya que correría el riesgo de que De Narváez le controle el presupuesto de la Cámara de Diputados.

Cerca de Horacio González reconocen que la presión de Navarro subió de tono en las últimas semanas y aguardan nerviosos el telefonazo de la Casa Rosada, aunque no es lo que más desean. 

Tienen un antecedente cercano: en diciembre Kirchner llamó a la Legislatura y le pidió a González que homologue las fechas de las internas bonaerenses con las nacionales en el proyecto de reforma política, una forma de evitar nuevas deslealtades.

Si ahora le reclama el bloque, González sabrá que una nueva concesión podría costarle el cargo. Tendrá otra razón para negarse: a los pocos días de aquel acto de fe, Kirchner le negó la presidencia del Congreso del peronismo bonaerense, que quedó en manos de José María Díaz Bancalari. Quizá no sabía que pronto lo volvería a necesitar.

Volver