Diputados: Carrió se pelea con el resto de la oposición para sesionar
| 09.03.2010
La chaqueña quiere participar de la sesión especial convocada para mañana, en la que pretende tratar los proyectos de nulidad del decreto que creó el fondo de desendeudamiento. Pero el resto de los bloques prefiere posponerla porque ninguna de esas iniciativas tiene dictamen. Eso ocurre porque el kirchnerismo no convocó a la Comisión de Presupuesto. Enfurecidos, en la Coalición Cívica amenazan con bajar solos.
El frente opositor de Diputados tuvo este martes su jornada de mayor desgaste interno producto de un fuerte planteo de Elisa Carrió para participar mañana de la sesión especial, aun cuando no hay proyectos posibles de tratarse.
La postura de la líder de la Coalición Cívica fue expresada por Patricia Bullrich y Horacio Piemonte en una reunión de referentes opositores y no tuvo eco en las otras bancadas, que consideraron innecesario ir al recinto a emitir discursos. Para no romper relaciones, consensuaron continuar discutiendo en la mañana de este miércoles.
En el encuentro hubo representantes del Peronismo Federal (Marcelo López Arias, Zulema Daher), el PRO (Federico Pinedo), de la UCR (Rubén Lanceta y Daniel Katz), GEN (Gerardo Milman), Coalición Cívica (Patricia Bullrich, Horacio Piemonte), Socialismo (Mónica Fein, Lisandro Viale),
Piemonte anunció luego por comunicado que los diputados de su bloque van a participar de la sesión especial, solicitada la semana pasada por diputados de todas las bancadas no oficialistas.
“Estaremos presentes para votar el pedido de nulidad insanable del decreto que crea el Fondo de Desendeudamiento y la conformación de la Comisión Bicameral para investigar la deuda externa”, anunció.
El último punto fue pedido por los once diputados del interbloque de centroizquierda como condición para bajar al recinto. Las vacilaciones que este sector tuvo para apoyar el pedido de sesión especia hastiaron a Carrió y hasta la llevaron a pensar en responsabilizarlos ante la opinión pública de posibilitar con su actitud el uso de reservas que el Gobierno alcanzó a hacer la semana pasada.
Recién desecharon esa amenaza cuando el jueves este espacio aceptó firmar por primera vez un pedido de sesión especial, ya un clásico de cada semana en la oposición de Diputados. Con ellos, el quórum estaba garantizando.
Pero aún así los referentes de estos bloques entendieron que la sesión de mañana no tenía sentido porque ni siquiera uno de los quince proyectos para anular el decreto que creó el fondo de desendeudamiento tiene dictamen. Tampoco lo tiene ese DNU, debido a las demoras en la conformación final de la bicameral encargada de revisar esas medidas.
Las demoras de los dictámenes en la Cámara baja se deben a que el kirchnerista Gustavo Maconato no convocó a la comisión de Presupuesto que preside desde que comenzó el período ordinario de sesiones, e inevitablemente por ahí debe pasar cualquiera de los proyectos de nulidad.
Entre propios y aliados, en el FpV-PJ cuentan no más de 120 propios, nueve menos que lo necesario para alcanzar el quórum. Si la centroizquierda opta por sumarse al grupo opositor, los K tienen una estrategia para evitar una escena derrotista: ocupar primero el recinto y reducir así el impacto de un descenso opositor en masa.
Fue lo que no hicieron en la sesión preparatoria del 3 de diciembre, cuando perdieron el control de comisiones.
En aquella noche, fatídica para los Kirchner, quedó pendiente nombrar al vicepresidente tercero de la Cámara (que sería el misionero Ramón Puerta) y fijar la conformación de las comisiones bicamerales. El plazo para que eso ocurra parece indefinido.
“Es inadmisible que a 10 días del inicio de la sesiones ordinarias aún no se haya sesionado en el Congreso de la Nación”, protestó Piemonte.
La postura de la líder de la Coalición Cívica fue expresada por Patricia Bullrich y Horacio Piemonte en una reunión de referentes opositores y no tuvo eco en las otras bancadas, que consideraron innecesario ir al recinto a emitir discursos. Para no romper relaciones, consensuaron continuar discutiendo en la mañana de este miércoles.
En el encuentro hubo representantes del Peronismo Federal (Marcelo López Arias, Zulema Daher), el PRO (Federico Pinedo), de la UCR (Rubén Lanceta y Daniel Katz), GEN (Gerardo Milman), Coalición Cívica (Patricia Bullrich, Horacio Piemonte), Socialismo (Mónica Fein, Lisandro Viale),
Piemonte anunció luego por comunicado que los diputados de su bloque van a participar de la sesión especial, solicitada la semana pasada por diputados de todas las bancadas no oficialistas.
“Estaremos presentes para votar el pedido de nulidad insanable del decreto que crea el Fondo de Desendeudamiento y la conformación de la Comisión Bicameral para investigar la deuda externa”, anunció.
El último punto fue pedido por los once diputados del interbloque de centroizquierda como condición para bajar al recinto. Las vacilaciones que este sector tuvo para apoyar el pedido de sesión especia hastiaron a Carrió y hasta la llevaron a pensar en responsabilizarlos ante la opinión pública de posibilitar con su actitud el uso de reservas que el Gobierno alcanzó a hacer la semana pasada.
Recién desecharon esa amenaza cuando el jueves este espacio aceptó firmar por primera vez un pedido de sesión especial, ya un clásico de cada semana en la oposición de Diputados. Con ellos, el quórum estaba garantizando.
Pero aún así los referentes de estos bloques entendieron que la sesión de mañana no tenía sentido porque ni siquiera uno de los quince proyectos para anular el decreto que creó el fondo de desendeudamiento tiene dictamen. Tampoco lo tiene ese DNU, debido a las demoras en la conformación final de la bicameral encargada de revisar esas medidas.
Las demoras de los dictámenes en la Cámara baja se deben a que el kirchnerista Gustavo Maconato no convocó a la comisión de Presupuesto que preside desde que comenzó el período ordinario de sesiones, e inevitablemente por ahí debe pasar cualquiera de los proyectos de nulidad.
Entre propios y aliados, en el FpV-PJ cuentan no más de 120 propios, nueve menos que lo necesario para alcanzar el quórum. Si la centroizquierda opta por sumarse al grupo opositor, los K tienen una estrategia para evitar una escena derrotista: ocupar primero el recinto y reducir así el impacto de un descenso opositor en masa.
Fue lo que no hicieron en la sesión preparatoria del 3 de diciembre, cuando perdieron el control de comisiones.
En aquella noche, fatídica para los Kirchner, quedó pendiente nombrar al vicepresidente tercero de la Cámara (que sería el misionero Ramón Puerta) y fijar la conformación de las comisiones bicamerales. El plazo para que eso ocurra parece indefinido.
“Es inadmisible que a 10 días del inicio de la sesiones ordinarias aún no se haya sesionado en el Congreso de la Nación”, protestó Piemonte.