Marcó del Pont complicada y se alarga la pelea de las reservas
| 08.03.2010
La presidenta del Banco Central irá a defenderse al Senado pero su horizonte es sombrío, ya que necesita la ayuda de dos senadores de la oposición para no ser echada. En el Gobierno especulan con una sorpresa del socialista Rubén Giustiniani o de algún peronismo opositor sin rumbo definido y con mandato hasta 2011. El kirchnerismo sí logró estirar la discusión por el uso de reservas, al demorar el tratamiento del DNU que crea el Fondo de desendeudamiento. Siguen las negociaciones.
Tras un día de arduas gestiones en el Congreso el kirchnerismo sólo consiguió amainar la embestida opositora contra Mercedes Marcó del Pont pero avanzó en su objetivo de alargar la discusión por el uso de reservas para el pago de la deuda.
Las negociaciones tuvieron como epicentro el Senado, pero participaron las principales espadas parlamentarias del Gobierno, quienes combaten contra una adversidad que en la Casa Rosada parecieran desconocer.
El presidente provisional del Senado, el kirchnerista José Pampuro, fue quien el viernes abrió el juego cuando aceptó concurrir al despacho de Julio Cobos y reunirse allí con el vice y Gerardo Morales, jefe del bloque radical.
Allí se abordaron dos de los temas que más inquietan al Gobierno, por el impacto que le producen y la urgencia que requieren sus resoluciones: el destino de Marcó del Pont, cuyo pliego de designación tuvo un dictamen desfavorable que cuenta con moción de preferencia para ser considerado en la próxima sesión del Senado; y el uso de reservas para el pago de la deuda, que el Gobierno determinó con un nuevo decreto que volvió a ser rechazado por la justicia.
Por el curso de las negaciones, pareciera que al Gobierno le interesa más resolver esto último y así quedó claro en el transcurrir de la jornada.
El destino de Marcó del Pont pareció tener una cuota de esperanza cuando Morales anunció que toda la oposición del Senado, capaz de reunir quórum con sólo un voto de ventaja, está dispuesta a recibirla en la Comisión de Acuerdos aún cuando su pliego ya fue rechazado por la mayoría de ese cuerpo.
Fue en respuesta a una solicitud de la economista, quien pidió ser escuchada antes de que su futuro defina en el recinto. Morales avisó que el gesto no evitaba que su bloque siguiera considerando que había que desplazarla del Banco Central. “Es muy grave lo que hizo”, recordó.
El jujeño dijo que hablaba en representación de toda la oposición y se adjudicó contactos con los senadores María Eugenia Estenssoro (Coalición Cívica), Adolfo Rodríguez Saá, Carlos Verna (Peronismo Federal), Rubén Giustiniani (Partido Socialista) y Luis Juez (Acuerdo Cívico y Social).
En el Gobierno, sin embargo, se esperanzan que no le sea tan sencillo reunir a todos esos senadores con sus respectivos subalternos. Y confían en torcer la voluntad de Giustiniani, quien ya dio la sorpresa en octubre cuando acompañó al Gobierno con la ley de medios; y en algunos peronistas federales equidistantes y con mandato hasta 2011.
El costo político que a cualquiera de ellos le significaría una decisión así, achica las ilusiones de los K, pero no las aborta.
Las reservas siguen sin resguardo
Con sigilo, los actores kirchneristas celebraban hoy la casi segura demora de una semana que habrá para que la oposición pueda rechazar el DNU 298 en el recinto.
Ese habría sido el tema predilecto de la reunión que por la tarde tuvieron los jefes de las bancadas oficiales de Senadores y Diputados (Miguel Pichetto y Agustín Rossi), junto a Pampuro y el presidente de la Cámara baja, Eduardo Fellner.
Las trabas para aguantar el Fondo de Desendeudamiento tienen dos frentes.
En el Senado, tras amenazas judiciales, el kirchnerismo logró rediscutir la composición de la Comisión de Trámite Legislativo, encargada de dictaminar sobre los decretos presidenciales.
En diciembre se conformó con igual cantidad de oficialistas y opositores y la semana pasada la oposición del Senado impuso el número para aprobar un cambio que la dejó con un representante más.
Pampuro le recriminó esa martingala a Cobos y avanzaron en un eje de negociación que aún está vigente: dejar la composición de diciembre, pero darle la presidencia a un opositor, quien seria el encargado de desempatar.
A cambio, la oposición pide derogar el DNU 298 y negociar una ley, una empresa que difícilmente pasaría la furia antikirchnerista de Diputados. Durante el fin de semana, Pampuro mantuvo al tanto de estas negociaciones al ministro del Interior, Florencio Randazzo, quien se encargó de aclarar por los medios que no cedería un milímetro en la letra del decreto, pero nada dijo de la bicameral.
Por eso, hoy se siguió con ese tema a rumbo firme, con nuevos encuentros entre Pampuro y Cobos, un eje convertido en el equilibrio del Senado. Los radicales advirtieron que por más que tuvieran la presidencia de la bicameral no podrían emitir dictámenes si el kirchenerismo no daba quórum y por eso quieren un cambio en el reglamento, que permita que haya despachos con menos de nueve de las 16 firmas habilitadas en la comisión.
Será un tema que seguirá discutiéndose. Con una tranquilidad que no siempre exhibe, Morales ya dijo que la suerte del DNU podía definirse la semana próxima, quizá sabiendo de otra artimaña legal: El Gobierno recién lo enviará a Diputados el miércoles (10 días después de su firma, el tiempo límite) por lo que la Bicameral recién podría reunirse el viernes. Es un dato que hasta ahora la oposición había minimizado pero que en estas negociaciones pasó a considerar.
En Diputados también los K lograron un escudo a los ataques de los no oficialistas. Allí fueron presentados quince proyectos pidiendo la nulidad del decreto del Fondo de desendeudamiento, lo que en los hechos significa retrotraer todo hasta antes de su sanción, o sea, que el Gobierno devuelva a las arcas del Central las reservas que ya gastó.
Pero el kirchnerismo usó sus influencias administrativas para que todos esos proyectos pasen por la Comisión de Presupuesto que preside el kirchnerista Gustavo Marconato, quien no tiene apuro en convocarla.
La oposición cuenta con la mayoría para aprobar un proyecto con dictamen, pero está lejos de reunir los dos tercios necesarios para imponer una iniciativa que no pasó por comisiones. Al paso que va, no les quedará otra que autoconvocar la comisión de presupuesto, un trámite que demorará unos días. Tal vez, los necesarios para que el Gobierno defina un nuevo contraataque.
Las negociaciones tuvieron como epicentro el Senado, pero participaron las principales espadas parlamentarias del Gobierno, quienes combaten contra una adversidad que en la Casa Rosada parecieran desconocer.
El presidente provisional del Senado, el kirchnerista José Pampuro, fue quien el viernes abrió el juego cuando aceptó concurrir al despacho de Julio Cobos y reunirse allí con el vice y Gerardo Morales, jefe del bloque radical.
Allí se abordaron dos de los temas que más inquietan al Gobierno, por el impacto que le producen y la urgencia que requieren sus resoluciones: el destino de Marcó del Pont, cuyo pliego de designación tuvo un dictamen desfavorable que cuenta con moción de preferencia para ser considerado en la próxima sesión del Senado; y el uso de reservas para el pago de la deuda, que el Gobierno determinó con un nuevo decreto que volvió a ser rechazado por la justicia.
Por el curso de las negaciones, pareciera que al Gobierno le interesa más resolver esto último y así quedó claro en el transcurrir de la jornada.
El destino de Marcó del Pont pareció tener una cuota de esperanza cuando Morales anunció que toda la oposición del Senado, capaz de reunir quórum con sólo un voto de ventaja, está dispuesta a recibirla en la Comisión de Acuerdos aún cuando su pliego ya fue rechazado por la mayoría de ese cuerpo.
Fue en respuesta a una solicitud de la economista, quien pidió ser escuchada antes de que su futuro defina en el recinto. Morales avisó que el gesto no evitaba que su bloque siguiera considerando que había que desplazarla del Banco Central. “Es muy grave lo que hizo”, recordó.
El jujeño dijo que hablaba en representación de toda la oposición y se adjudicó contactos con los senadores María Eugenia Estenssoro (Coalición Cívica), Adolfo Rodríguez Saá, Carlos Verna (Peronismo Federal), Rubén Giustiniani (Partido Socialista) y Luis Juez (Acuerdo Cívico y Social).
En el Gobierno, sin embargo, se esperanzan que no le sea tan sencillo reunir a todos esos senadores con sus respectivos subalternos. Y confían en torcer la voluntad de Giustiniani, quien ya dio la sorpresa en octubre cuando acompañó al Gobierno con la ley de medios; y en algunos peronistas federales equidistantes y con mandato hasta 2011.
El costo político que a cualquiera de ellos le significaría una decisión así, achica las ilusiones de los K, pero no las aborta.
Las reservas siguen sin resguardo
Con sigilo, los actores kirchneristas celebraban hoy la casi segura demora de una semana que habrá para que la oposición pueda rechazar el DNU 298 en el recinto.
Ese habría sido el tema predilecto de la reunión que por la tarde tuvieron los jefes de las bancadas oficiales de Senadores y Diputados (Miguel Pichetto y Agustín Rossi), junto a Pampuro y el presidente de la Cámara baja, Eduardo Fellner.
Las trabas para aguantar el Fondo de Desendeudamiento tienen dos frentes.
En el Senado, tras amenazas judiciales, el kirchnerismo logró rediscutir la composición de la Comisión de Trámite Legislativo, encargada de dictaminar sobre los decretos presidenciales.
En diciembre se conformó con igual cantidad de oficialistas y opositores y la semana pasada la oposición del Senado impuso el número para aprobar un cambio que la dejó con un representante más.
Pampuro le recriminó esa martingala a Cobos y avanzaron en un eje de negociación que aún está vigente: dejar la composición de diciembre, pero darle la presidencia a un opositor, quien seria el encargado de desempatar.
A cambio, la oposición pide derogar el DNU 298 y negociar una ley, una empresa que difícilmente pasaría la furia antikirchnerista de Diputados. Durante el fin de semana, Pampuro mantuvo al tanto de estas negociaciones al ministro del Interior, Florencio Randazzo, quien se encargó de aclarar por los medios que no cedería un milímetro en la letra del decreto, pero nada dijo de la bicameral.
Por eso, hoy se siguió con ese tema a rumbo firme, con nuevos encuentros entre Pampuro y Cobos, un eje convertido en el equilibrio del Senado. Los radicales advirtieron que por más que tuvieran la presidencia de la bicameral no podrían emitir dictámenes si el kirchenerismo no daba quórum y por eso quieren un cambio en el reglamento, que permita que haya despachos con menos de nueve de las 16 firmas habilitadas en la comisión.
Será un tema que seguirá discutiéndose. Con una tranquilidad que no siempre exhibe, Morales ya dijo que la suerte del DNU podía definirse la semana próxima, quizá sabiendo de otra artimaña legal: El Gobierno recién lo enviará a Diputados el miércoles (10 días después de su firma, el tiempo límite) por lo que la Bicameral recién podría reunirse el viernes. Es un dato que hasta ahora la oposición había minimizado pero que en estas negociaciones pasó a considerar.
En Diputados también los K lograron un escudo a los ataques de los no oficialistas. Allí fueron presentados quince proyectos pidiendo la nulidad del decreto del Fondo de desendeudamiento, lo que en los hechos significa retrotraer todo hasta antes de su sanción, o sea, que el Gobierno devuelva a las arcas del Central las reservas que ya gastó.
Pero el kirchnerismo usó sus influencias administrativas para que todos esos proyectos pasen por la Comisión de Presupuesto que preside el kirchnerista Gustavo Marconato, quien no tiene apuro en convocarla.
La oposición cuenta con la mayoría para aprobar un proyecto con dictamen, pero está lejos de reunir los dos tercios necesarios para imponer una iniciativa que no pasó por comisiones. Al paso que va, no les quedará otra que autoconvocar la comisión de presupuesto, un trámite que demorará unos días. Tal vez, los necesarios para que el Gobierno defina un nuevo contraataque.