La historia íntima de la relación entre De Narváez y Telerman
| 08.03.2010
Se conocieron cuando uno era secretario de Cultura porteño y el otro presentaba un proyecto para La Rural. Luego afianzaron su vínculo cuando “el colorado” empezó a jugar en el peronismo. Cafés y almuerzos por medio, nunca dejaron de frecuentarse, en especial en el verano donde compartían el mismo balneario en Cariló. Qué hablaron estas vacaciones y la relación con el PRO.
¿Hay espacio político para un acuerdo entre Francisco De Narváez y Jorge Telerman? ¿Es posible que en 2011 terminen jugando juntos? ¿Hay un acercamiento concreto a futuro?
Las preguntas, hace apenas 2 años, eran inverosímiles pero hoy parece que ya no. Es que el diputado nacional y el ex jefe de gobierno fueron construyendo una relación, más personal que política (si es que se puede diferenciar), que en los últimos tiempos creció.
Se conocieron en reuniones sociales a las que ambos están acostumbrados a concurrir asiduamente. Pero tuvieron largas charlas personales cuando Telerman era secretario de Cultura de Aníbal Ibarra, a principios de 2000.
En ese entonces, De Narváez presentó su proyecto cultural para el predio de la Rural cuando el gobierno porteño le exigió que cambiara el diseño del lugar.
En ese momento un joven abogado desconocido, Gustavo Ferrari, hoy diputado nacional y su principal operador, lo acompañaba en sus presentaciones. Entre otras ideas, el ex dueño de Casa Tía explicitó su deseo de armar un auditorio.
A partir de allí cuando se veían, un café los reencontraba hablando animadamente. Años después, cuando De Narváez compró la Biblioteca de Juan Domingo Perón por 150 mil dólares, Telerman se acercó a su casa y dialogaron largamente, en un clima de mayor confianza personal.
El verano también los unía. Todos los años un exclusivo balneario de Cariló los cruzaba en el pasillo. La distensión les daba tiempo para reflexiones políticas de todo tipo y bromas con chicanas incluidas.
Ya con Telerman como jefe de gobierno la relación se cortó. En términos políticos, “el colorado” había armado su jugada con Mauricio Macri. Sólo se encontraban institucionalmente por temas vinculados la Rural y en esos cónclaves se suscitaban discusiones por cómo debían encararse reformas en el predio.
Para 2008, luego de la derrota electoral de ambos en sus distritos, se volvieron a encontrar. Café, de por medio nuevamente, retomaron la relación y en el verano 2010 la consolidaron.
Siempre con la playa de Cariló como escenario, volvieron a cruzarse. Esta vez la charla, más amena, cruzó visiones compartidas sobre la situación del país.
Esta vez Telerman aprovechó y lo chicaneó con su alejamiento de Mauricio Macri. “Finalmente te diste cuenta del socio que te buscaste en su momento”, bromeó el ex jefe de gobierno mientras De Narváez soltaba su risa. El “pelado” no quiso seguir hurgando y se detuvo antes de seguir socavando la relación ya deteriorada.
Además, hablaron sobre su eventual candidatura a presidente. En especial, la limitación que impone la Constitución y qué podría dictaminar la Corte Suprema dadas otras interpretaciones de la letra chica, si es que existe la posibilidad.
Por supuesto, hablaron de la ciudad de Buenos Aires. En ese marco, Telerman le expresó que, en la medida que se distancie de Macri y en el marco del PJ, podrían analizar un futuro juntos.
Por lo pronto, los intereses territoriales son bien distintos: uno en la provincia, el otro en la Capital Federal.
“Son charlas más que preliminares”; “Hay nada más que aprestos, siquiera certezas”; “Todavía no se buscan por algo preciso, no hay un objetivo concreto en el corto plazo más que compartir visiones e inquietudes de la cultura política argentina”, son las frases que resuenan en el entorno de ambos.
¿Armado juntos? Habrá que esperar.
Las preguntas, hace apenas 2 años, eran inverosímiles pero hoy parece que ya no. Es que el diputado nacional y el ex jefe de gobierno fueron construyendo una relación, más personal que política (si es que se puede diferenciar), que en los últimos tiempos creció.
Se conocieron en reuniones sociales a las que ambos están acostumbrados a concurrir asiduamente. Pero tuvieron largas charlas personales cuando Telerman era secretario de Cultura de Aníbal Ibarra, a principios de 2000.
En ese entonces, De Narváez presentó su proyecto cultural para el predio de la Rural cuando el gobierno porteño le exigió que cambiara el diseño del lugar.
En ese momento un joven abogado desconocido, Gustavo Ferrari, hoy diputado nacional y su principal operador, lo acompañaba en sus presentaciones. Entre otras ideas, el ex dueño de Casa Tía explicitó su deseo de armar un auditorio.
A partir de allí cuando se veían, un café los reencontraba hablando animadamente. Años después, cuando De Narváez compró la Biblioteca de Juan Domingo Perón por 150 mil dólares, Telerman se acercó a su casa y dialogaron largamente, en un clima de mayor confianza personal.
El verano también los unía. Todos los años un exclusivo balneario de Cariló los cruzaba en el pasillo. La distensión les daba tiempo para reflexiones políticas de todo tipo y bromas con chicanas incluidas.
Ya con Telerman como jefe de gobierno la relación se cortó. En términos políticos, “el colorado” había armado su jugada con Mauricio Macri. Sólo se encontraban institucionalmente por temas vinculados la Rural y en esos cónclaves se suscitaban discusiones por cómo debían encararse reformas en el predio.
Para 2008, luego de la derrota electoral de ambos en sus distritos, se volvieron a encontrar. Café, de por medio nuevamente, retomaron la relación y en el verano 2010 la consolidaron.
Siempre con la playa de Cariló como escenario, volvieron a cruzarse. Esta vez la charla, más amena, cruzó visiones compartidas sobre la situación del país.
Esta vez Telerman aprovechó y lo chicaneó con su alejamiento de Mauricio Macri. “Finalmente te diste cuenta del socio que te buscaste en su momento”, bromeó el ex jefe de gobierno mientras De Narváez soltaba su risa. El “pelado” no quiso seguir hurgando y se detuvo antes de seguir socavando la relación ya deteriorada.
Además, hablaron sobre su eventual candidatura a presidente. En especial, la limitación que impone la Constitución y qué podría dictaminar la Corte Suprema dadas otras interpretaciones de la letra chica, si es que existe la posibilidad.
Por supuesto, hablaron de la ciudad de Buenos Aires. En ese marco, Telerman le expresó que, en la medida que se distancie de Macri y en el marco del PJ, podrían analizar un futuro juntos.
Por lo pronto, los intereses territoriales son bien distintos: uno en la provincia, el otro en la Capital Federal.
“Son charlas más que preliminares”; “Hay nada más que aprestos, siquiera certezas”; “Todavía no se buscan por algo preciso, no hay un objetivo concreto en el corto plazo más que compartir visiones e inquietudes de la cultura política argentina”, son las frases que resuenan en el entorno de ambos.
¿Armado juntos? Habrá que esperar.